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Say no to math and yes to pizza | Freddie Gilmore

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Say no to math and yes to pizza | Freddie Gilmore

Mensaje por Everleight C. Holloway el Mar Dic 22, 2015 9:31 pm

titulo
Florería | Freddie | Tarde
Una de las cosas que más disfrutaba durante la semana era poder colocar le letrero de “Abierto” en la puerta de la floristería. No podía evitar sonreír cada vez que lo hacía, sobre todo ahora que la dueña de aquella hermosa tienda. Bueno, casi dueña, lo que le faltaba por pagar era una mínima parte y en ese momento todos sus esfuerzos tendrían mayor significado que nunca. Aunque el local no era muy grande para ella era perfecto. El lugar indicado para pasar gran parte de su día y sin lugar a dudas uno de los lugares que consideraba su hogar. Estar rodeada de plantas le permitía no sentirse encerrada en cuatro paredes, aquel lugar jamás sería una jaula.

Mientras estaba en la trastienda llenando la regadera de agua pensó en su nueva vida. Lo pasado al pasado, decía continuamente, y es que haber llegado a Storybrooke era una de las más grandes cosas que le habían sucedido. Con paso alegre se dirigió hasta uno de los rosales que tenía sembrado y los rocío ligeramente con agua. - Hola, querida. Hoy estás hermosa. - le dijo a la planta. Había personas que por esa simple razón la miraban extrañados, pero a ella no le importaba y no se reprimía de hablar con las plantas o con alguno de los animalillos que conseguía en la calle. - Y  mire cuanto ha crecido usted, señora azucena. - rió al pasar a prestarle atención a otra de sus plantas. Así solían transcurrir sus días, entre hablar con plantas y una que otra vez con su joven ayudante. Una vida tranquila y ordinaria, lo que siempre quiso tener.

Cuando se disponía a volver a la trastienda la campanilla de la tienda le hizo saber que había un nuevo cliente pero en vez de volverse a la puerta, Ever, miró el reloj y sonrió. Tal vez estuviera tentando a la suerte pero podía asegurar quién era su reciente visitante. Dejó la regadera sobre uno de los mesones de la trastienda y se apoyó en la puerta que comunicaba con ambas partes de la tienda. - ¿Sr. Gilmore? No se vaya a esconder de mi esta vez. - dijo mientras contenía una sonrisa. - Pues si gano esta vez al escondite tendrá que hacer el doble de sus lecciones. - sentenció, aunque no lo decía en serio. No ella, quien había estudiado de manera autodidacta. No ella, que tenía una debilidad por el rubio de 8 años.

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Re: Say no to math and yes to pizza | Freddie Gilmore

Mensaje por Freddie N. Gilmore el Mar Dic 29, 2015 7:19 pm

Math? puaj
Florería | Miss. Holloway | Tarde
Tres palabras son las que disparan en mi toda la adrenalina y me hacen querer correr hasta el bosque y no detenerme hasta estar bien lejos en una cueva donde pueda comenzar otra vida a base de nueces: “Hora de Estudiar”.

Estudiar en la escuela y ahora estudiar con la señorita Holloway. ¿Por qué hacerle tanto daño a un niño? Uno pensaría que la indirecta era bien clara. Si el sujeto A se escapa de la escuela cada que puede, entonces no le gusta la escuela. Resultado: No lo hagan ir a estudiar después de la escuela. ¡Mira! No asisto a la escuela y ya te pude dar una respuesta basada en  experimentación a la interrogante de ‘¿Escuela sí o Escuela no?’. ¡Y querían que fuera a tutorías!.

Mi padre no lo entiende y sigue metiéndome al asiento trasero del carro (una vez amenazó con meterme en la cajuela si seguía quitándome el cinturón y bajando del auto en cada parada o semáforo.) Esta vez llegamos sin ningún ‘incidente’ y papá arrancó el auto después de asegurarse de que yo había entrado a la florería. Que hombre tan desconfiado, uno no puede ir así por la vida si quiere ser feliz. Pegué la nariz al cristal de la entrada, agitando la mano hacia el carro que se iba hasta que escuché la voz de la señorita Everleight. Esa fue la señal para lanzarme pecho tierra e intentar camuflarme entre las flores. ¿Estaba preparado? Por supuesto que estaba preparado, justo había elegido ese día una playera con flores Hawaiianas y estuve a punto de comerme una rosa para oler como una flor hasta que me dijeron que con frotármela en la cara era más que suficiente. Estaba preparadísimo y esta vez no me encontraría tan fácil…además el punto no era que me encontrara sino buscar formas de evitar que me sentara en aquel mostrador y me pusiera un libro con números frente a la cara. —¡Muy tarde! Ya estoy escondido— dije metiéndome entre algunas macetas de flores y poniendo una frente a mi rostro. —Si no me encuentra entonces no habrá lecciones e iremos por helado— Esta era la razón por la que no salía huyendo de la florería. Con la señorita Holloway se podía dialogar, se podían hacer tratos y nadie me mandaba a la oficina del director por esconderme. —Por cierto ¿Ya le dije lo linda que se ve hoy? —el halago salió sin vergüenza o mala intención, además de que estaba cargado de sinceridad pues había alcanzado a verla de reojo antes de que me tirara pecho tierra para esconderme. A la señorita Holloway le gustaba decirle  a sus plantas lo lindas que se veían cada día pero nadie se lo decía a ella ¡y que error era ese porque era bellísima!. Quizá sí le daban cumplidos, pero nunca frente a mí. Seguro era porque los intimidaba demasiado y se iban, por eso era mi deber recordarle que era merecedora de mil cumplidos al igual que sus bellas flores— Tu también eres muy linda— susurré para el tulipán que estaba sosteniendo frente a mi cara para no ser descubierto.

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It is in these moments of tender and ridiculous nostalgia that I know something inside me is still broken.
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